l

l

martes, 8 de noviembre de 2011

“La caza bien entendida no es muerte sino vida."

El otro día hablando con un amigo sobre la caza, la situación de ésta en estos momentos, lo que ha sido y hacia donde se encamina, me dijo una frase que resume y ayuda a explicar de una forma más lo que es la caza y que a mí se me quedó grabada. La frase fue: “la caza bien entendida no es muerte sino vida”

Y que razón tiene la frase. Porque estamos en un mundo en el que practicar la caza está mal visto, se critica y, hasta en ocasiones, te tachan de asesino. Yo no me avergüenzo de ser cazador, ni lo haré jamás. Pero si conozco a gente, amigos, que por moverse en un ambiente que desconoce la actividad y por el consiguiente temor al rechazo, ocultan que la practican. Y esto es algo que debe preocuparnos, sobre todo en las nuevas generaciones, en los morraleros, que son los que en un futuro tendrán que luchar por defender tan noble arte.



Un chaval de 12 o 14 años, que llega el lunes al colegio, y cuenta que estuvo de caza con su padre el domingo y que mató un par de conejos. Pues en seguida se le echaran encima criticándole y diciéndole que pobrecitos los animales, que es un asesino…
Así un lunes tras otro, llegará el momento en que el chaval omitirá que ha estado de caza, terminará desilusionándose por temor al rechazo de los amigos y dejará de ir a cazar.

Esto es lo que hay que procurar evitar. Yo no soy padre, y los que lo sois estoy seguro que veláis por ello. Pero el día que yo sea padre, siempre y cuando mi hijo/a lleve en la sangre la caza y quiera seguir con la tradición, le intentaré hacer ver y comprender por qué se caza y por qué cazamos, para que cuando le hagan preguntas sobre el tema sepa contestar y hacer entender a los amigos lo que realmente es la caza y todo lo que le rodea.

La caza está muy mal vista en la sociedad de hoy en día porque no somos capaces de hacer comprender lo que realmente es y lo que significa. La cantidad de famosos, políticos, deportistas de élite y demás gentes de las altas esferas que practican la caza y no lo dicen públicamente por temor a la crítica. Yo, por ejemplo, con mis amigos no tengo ningún tabú a la hora de hablarles de la caza, dialogamos, me preguntan y si después de haber hablado y discutido varios temas siguen sin entenderlo, les animo a que me acompañen en una jornada cinegética para que vean lo que realmente es. El ambiente, los vínculos de amistad que crean, la tradición, el compañerismo etc…
Por el bien de la caza tenemos que hacer ver que esta actividad bien empleada, es la mejor forma de regular poblaciones para evitar enfermedades y plagas, que es la mejor forma para contribuir a la no desaparición de especies en vía de extinción o protegidas. Que la caza favorece de una forma inimaginable el desarrollo rural, y es que en España esta actividad da trabajo a unas 200.000 personas (y son datos que existen) entre guardas, ojeadores, secretarios, monteros, rehaleros etc... Sin contar los beneficios que proporcionan a sectores como la  hostelería, turismo,la agricultura o ganadería.
 De hecho, la actividad cinegética, es la que sostiene a comunidades como Castilla la Mancha, Extremadura o Andalucía, y no dicho por mí, sino por gente que sabe de lo que hablo porque viven de ello y me lo cuentan todos los fines de semana que me acerco al campo: ellos viven de la caza.


En definitiva, que tenemos que hacer ver a la gente que cazar no es nada malo, que tenemos que quitarnos el “San Benito” de asesinos de animales y hacerles ver el trasfondo de esta pasión tan bonita que nos quita el sueño temporada tras temporada.