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jueves, 20 de octubre de 2011

Sensaciones de la temporada y noticias varias.

Ya hemos consumido un fin de semana más cinegético y las expectativas no pueden ser mejores, tanto en la menor como en la mayor. Han entrado los primeros zorzales, como han comentado algunos amigos en facebook, y solo hace falta que llegue el frío para que se produzcan las entradas de palomas (se de buena tinta que nuestros amigos del norte las están esperando en los pasos con ansia).

Cazando en mano.
El agua era imprescindible.











Lo que sí hace falta ya, pero ya ya, es la lluvia. Si las previsiones no fallan o no cambian mucho, para este domingo el tiempo dará un cambio radical, aunque esta semana ya hemos notado una bajada de las temperaturas.
Un sábado más he disfrutado del campo, de la compañía de mi padre, de mi hermano, de los compañeros de cuadrilla y de mi perro Lass.
Relacionada con el tiempo, la lluvia y la situación del campo, saltó esta semana la noticia de que la Consejera de Agricultura, María Luisa Soriano, iba a estudiar una propuesta de la Asociación Ecologistas en Acción que reclamaba la suspensión de la temporada de caza, al menos, hasta una semana después de las primeras lluvias de otoño para evitar daños a las especies, el sufrimiento de los perros de caza y el riesgo de incendios.
¿¿¿Realmente pensáis que estas Asociaciones Ecologistas piden la suspensión de la temporada de caza para evitar daños a las especies, el sufrimiento de los perros de caza y el riesgo de incendios...??? ¿¿O realmente quieren jorobar, por decirlo de una forma suave, al mundo cinegético y todo lo que tenga que ver con el?? Estoy de acuerdo en que estos primeros días de caza el campo está abrasado, que hay que tener cuidado con los incendios y que los perros pasan calor. ¿Pero estos individuos que se piensan?, ¿que vamos a quemar el monte donde cazamos o que voy a hacer sufrir a mis perros? ¡¡Venga coño!! Solo falta que nos digan que también hacen esta propuesta para evitar que nos de una insolación... Los primeros que somos conscientes de cómo está el campo somos los cazadores, que salimos cada día al campo y lo podemos comprobar. Los primeros que miramos por las especies somos nosotros, y los primeros que nos ponemos limitaciones somos nosotros. Limitaciones como no atosigar a las especies, no tirarles en las zonas en las que sabemos que están, como bebederos o charcas, o terminando de cazar a la 13 de la tarde en vez de aguantar hasta la hora de comer.
Quizás deberían mirar más los desastres ecológicos de esta semana con los incendios ocurridos en León, Galicia, Asturias y en Cataluña, que han sido la mayoría provocados y estoy seguro de que no por cazadores (porque no ganamos nada con ello y porque por encima de todo somos amantes del campo y la naturaleza). Aunque, claro está, siempre hay algún “pirado” que por rencillas y rencores cometen tales atrocidades. Al igual que hay furtivos, hay “pirados” que queman el monte, pero como siempre digo, no todos los cazadores somos furtivos, de hecho la inmensa mayoría de los cazadores no lo somos.
Me gustaría, sinceramente, escucharles haciendo declaraciones condenando estos incendios y a los que los han provocado. Pero claro, como van a levantar la voz o van a ir en contra de los que les dan las subvenciones...
Otra noticia que leí hace unos días, y que la verdad es que me entró la risa, fue que dada la alta densidad de jabalís que se da por todo el territorio español, los ecologistas proponen que la mejor medida para reducir el numero de individuos es la esterilización o castración de éstos mediante piensos, en vez de hacer batidas controladas…
Después de leerlo es cuando te das cuenta que a estas Asociaciones Ecologistas lo único que les mueve es el jorobar al mundo de la caza, porque la solución que dan ellos es la peor de todas. Ese pienso, lo puede comer cualquier otro animal, lo pueden catar también los jabatos, que a su vez junto al conejo y demás pequeños mamíferos, es la base alimentaría de especies en peligro de extinción como águilas imperiales o linces ibéricos, pero claro, en eso no se piensa, o mejor dicho, eso no interesa...Como decía el otro Juan Antonio Sarasketa en un artículo: “¿No sería mejor cogerles por el rabo y ponerles un preservativo? .Seguro que lo agradecen más...” En fin...
Que quede claro que no todas las Asociaciones Ecologistas son iguales, pero la mayoría siguen actuando de forma equivocada. Si realmente quieren cuidar y velar por el medio ambiente, lo que deberían hacer es dialogar más con los cazadores, asociaciones de caza y las federaciones de caza.
¡Un abrazo y buena caza para todos!


Juanito, Charly yo al terminar el dia.

jueves, 13 de octubre de 2011

Primer día de la temporada.

Por fin llegó el primer día de la temporada y espero que hayáis empezado con buen pie y que para todos fuera una buena jornada.
De camino.
Llegaron los encuentros con los amigos y los respectivos abrazos de bienvenida, las típicas tertulias mientras se desayuna en las que todos hacemos nuestros pronósticos de cómo va a ir el día, o al menos de como nos gustaría a nosotros que fuera.
Del primer día destaco dos aspectos, el primero, la necesidad de que llueva ya, porque el campo está abrasado (al menos en la zona de Toledo que es donde cazamos nosotros), menos mal que los animalitos tienen bebederos donde pueden beber. Si se nota más frescor en los cauces secos de los arroyos, pero para el tiempo en el que estamos, tendría que haber caído alguna chaparrada ya (los seteros estarán tirándose de los pelos...)
Supongo que esta sequía habrá afectado también a la berrea, quizás haya sido más floja que otros años. Si alguien que le el blog tiene noticias puede comentar y decirnos que tal ha ido la berrea.
De lo que si que tengo noticias de algunos amigos realeros es que hay mucha caza mayor en el monte, pero que con este calor y estando el campo tan seco, los perros no trabajan, bueno si, pero la primera hora, y luego se vienen abajo. De hecho me han comentado que han perdido más de un perro por golpes de calor y que se están quedando las manchas casi sin batir.
Según las previsiones está previsto un cambio de tiempo más acorde para las fechas en las que estamos para la próxima semana, así que esperemos que éstas no fallen y se refresque el campo un poco.
El campo muy seco.
El segundo punto a destacar es lo bien que ha criado esta primavera-verano la perdiz, se ven bandos muy majetes que ninguno baja de las 10 o 15 patirrojas. El motivo de que hayan criado tan bien es por la buena primavera que hubo, que hizo crecer los pastos y la maleza, en los cuales la perdiz tiene más opciones de no ser descubierta por depredadores, está mas protegida. De echo me han comentado que ha sido tan buen año de cría que se han llegado a ver parejas de patirrojas sacar dos puestas. También las ha favorecido mucho el que no haya sido un verano muy tormentoso, porque todos sabemos que los perdigoncillos son muy vulnerables, al menos, durante las 2 primeras semanas de vida.
El conejo más de lo mismo, crió bien, de echo yo creo que están terminando de sacar la última camada antes del invierno porqué pude ver varios gazapines y como comenté en el post de la media veda, la enfermedad la tienen casi superada.
Liebres, también hay bastantes, pero éstas no están repartidas tan uniformemente por España... (Por lo cual hablo de lo que conozco que es la zona de Toledo)
Preparándonos.
El día por suerte empezó fresco, bajaron las temperaturas y empezamos a cazar con unos 18 grados y terminamos con unos 27. Algo de viento y mucho polvo que se metía en los ojos hicieron que el día no fuera cómodo del todo. Empezaron a salir los primeros conejillos, liebres y perdices. Éstas, muy enbandadas (algo normal por esta época). Tiré con cartucho de 7ª de 34 gramos, ya que los animales a principio de temporada y con el calor están aún "blanditos" y si tiras con un cartucho un poco más fuerte corres el riesgo de hacer paté antes de tiempo...

La anécdota del día, fue que a mi padre se le rompió el martillo de la escopeta a primera hora de la mañana y estuvo todo el día con un solo tiro, aun así, consiguió hacerse con unas cuantas perdicitas. ¡¡ahí es nada!!
Como decía antes, los animales están aún “blanditos”, necesitan que llueva, que salgan los primeros brotes verdes de las siembras y que caigan las primeras heladas para que estos se pongan “fuertes” y nos deleiten con sus quiebros y esos vuelos tan espectaculares.
El perro me cazó de maravilla, de echo pensé para mi: parece como si no hubiera pasado un año, es como si hubiera venido a cazar la semana pasada. Hizo dos pares de cobros muy buenos a perdices despuntadas de ala.
Lass.
No pude terminar la jornada de mejor manera posible: llegué a los coches y esperé a que llegaran todos los compañeros. Cuando llegó Luis Laurel me preguntó si le podía hacer un favor. Que se le había quedado una perdiz pegada y que no la había encontrado, que si hacia el favor de acercarme con Lass a ver si la encontrábamos. Yo le dije que encantado, pero que no estaba yo muy seguro de que volviéramos con éxito de la misión porque el perro estaba cansado después de todo el día, pero que por supuesto que nos acercábamos (nunca me ha gustado dejar la caza en el monte...y cuando cazaba sin perro, alguna vez que otra he perdido alguna pieza y me da mucha rabia la verdad).
Llegamos al sitio, mando al perro que busque y al minuto de estar allí, se queda de muestra.
Terminando la jornada.
Y digo yo: ahí la tiene. Me acerco y miro entre el pasto y no veo nada, solo una cama que en un principio pensé que era de liebre, que al oírnos se habría levantado; le digo(como si me entendiera lo que le digo) - ¡¡venga Lass, busca aquí, que ahí no hay nada!! - Pero el perro no se movía, hasta que se lanzó y salió la perdiz a peón, iba despuntada de ala, la cobró y me la trajo a los pies y yo me tuve que tragar mis palabras...Eso si, iba mas ancho que largo y todo orgulloso de vuelta a los coches con mi perro...y con la perdiz colgada.

Mi padre Javier, Lass y yo.

Buena semana a todos y para los que empiezan este fin de semana la temporada, mucha suerte y cuidado con las armas. 


jueves, 6 de octubre de 2011

La ilusión de una nueva temporada.

“El hombre en el monte olvida sus habituales comodidades, el tedio de la vida social, la hipocresía de las formulas corteses; en el campo, las preocupaciones se achican y los prejuicios se desvanecen. Simultáneamente se opera un afinamiento de los instintos, metamorfosis que induce a Ortega a considerar que el hombre torna a ser paleolítico, es decir, se irracionaliza; se aproxima, nuevamente al animal. Por otro lado Lorenzo, el cazador, coincide con el maestro en que la caza representa unas vacaciones de humanidad, mas, en lugar de rebajar al hombre, el contacto con la Naturaleza lo eleva y lo enaltece. “Salir al campo a las 7 de la mañana, no puede compararse con nada. Huelen los pinos y parece como que uno estuviera estrenando el mundo. Tal cual si uno fuera Diós”. En una u otra forma, es indesmentible que la caza deshumaniza al hombre, le lleva a encontrar la receta para desprenderse de sus inquietudes cotidianas y, consecuentemente, de hallar la formula suprema de felicidad.”

Permitidme que la entrada de esta semana la haya empezado con unos párrafos del prólogo de “El libro de la Caza Menor”, cuyo autor es el gran Miguel Delibes y es uno de mis libros preferidos.
He decidido empezar así porque en estos párrafos se narra a la perfección lo que sentimos los cazadores y amantes del campo todos los días que salimos al monte, y muy en especial, el primer día de la temporada.
Tras varios meses de inactividad, un año más esperamos con nerviosismo e ilusión el nuevo año cinegético, encontrarse con los compañeros de fatiga y echarse al monte por fin. Y es que, a decir verdad, la espera se hace muy larga.
Charli,Juanin y yo.
Desde que tengo uso de razón tengo las mismas sensaciones año tras año (y supongo que os pasará a todos los que amáis y vivís la caza). Desde finales de Septiembre me empieza a entrar un cosquilleo por el estómago, nervios y no parar de pensar en el día que se abre la veda: preparas los cartuchos, ordenas el morral, limpias las escopetas, pruebas a los perros (como si se les fuera a olvidar lo que llevan en la sangre...) escondiéndoles las pellicas de conejos y ver cómo siguen el rastro que les has dejado. 
Yo me escribo sms con mi hermano Charli y con mi primo Juanin preguntándonos cómo van los nervios y  cucándonos las perdices a modo de broma (cucar: cuando vas cazando, se avisa con el  grito de cucú cucú al compañero cuando no se ha percatado de que le van a entrar pájaros a tiro).
Alguna que otra noche sueñas con escenas de caza que, en ocasiones, son más pesadillas que sueños... porque soñar que se te levanta un bando de 50 patirrojas, que te encares todo decidido y que cuando vayas a apretar el gatillo no salga el tiro, es más una pesadilla que un sueño...
También te das más paseos de lo normal por el campo deseando que se te arranque algún conejito o alguna liebre encamada, que te salga alguna perdiz y seguirla hasta que la vista te lo permita o ver como salen de beber la cochina con los rayones.
Es inevitable que los días previos a la apertura de la veda, al menos para mí, nos vengan a la cabeza momentos vividos, lances que nos marcan para siempre y que nos llegan a emocionar.
Uno de ellos, por ejemplo, mi primer día de caza con mi padre hace 21 años en Torrejón del Rey, provincia de Guadalajara. Recuerdo perfectamente que la noche anterior no pude dormir apenas nada de los nervios, y cuando vino mi padre a despertarme estaba ya vestido y listo para montarme en el coche. Llegar al sitio y ver a tanta gente vestida de verde, el desayuno en el bar de Calili con las porras y los churros, el sorteo de los puestos con las papeletas de la Armería Azurmendi, la marcha hacia el cazadero y el situarnos cada uno en nuestros puestos. Recuerdo también cantidad de términos cinegéticos que yo en el momento no tenía ni idea de lo que significaban pero que los memorizaba todos para preguntárselos a mi padre cuando estábamos ya situados en el puesto. Me acuerdo que mi padre, cuando estábamos en el puesto, me dijo: tú tienes que encargarte de ver dónde caen las perdices y no perderlas de vista para luego ir a por ellas y que no se pierda ninguna, y si ves que alguna se va a peón, me avisas rápidamente. Y allí estaba yo, sin quitar ojo al barbecho, a la siembra o al zarzal donde había caído la perdiz. Desde ese día pocos han sido los que me haya perdido...y si me he perdido alguno ha sido por enfermedad o por castigo, porque a mí, si no estudiaba o hacía alguna trastada, no me castigaban sin consola o sin salir con los amigos, me castigaban con lo que más me gustaba, cazar o ir de pesca.
Mi hermano,mi padre y yo.
Otro de esos momentos inolvidables fue mi primera perdiz en Talavera de la Reina, en La Calera, cazando en mano con mi padre Javier (en mano es una modalidad de caza en la que la cuadrilla van avanzando y batiendo el campo, con una separación entre ambos de unos 50 metros, y en la que los que van en los extremos deben ir algo más adelantados que los que van por el centro para intentar que las piezas vayan hacia el centro donde están el resto de compañeros). Estábamos ya terminado la jornada cuando mi padre me dijo, - quédate aquí, que voy a asomarme a este cerrillo, doy vistas al “prao Perales” y nos volvemos para el coche-. Yo me quedé abajo, debajo de una encina esperando cuando, de repente, al rodear el cerrillo le salieron 3 o 4 perdicitas que no pudo tirarlas y que me las cucó  -ahí te van Javierito ahí te van, cucú cucú-. Venían directas a mí, pero altas, me encaré la escopeta del 20 (que es con la que empecé a cazar) y al segundo tiro cayó una como una pelota, de esas que dan gusto ver como caen. ¡No me lo creía, había matado mi primera perdiz! Pero lo que más me gustó fue la reacción de mi padre que lo vio todo, el “bien” que me gritó cuando di a la perdiz y la cara de satisfacción que traía a medida que se acercaba a mí. Se me quedará grabado en la memoria para siempre.
Días de caza con mis abuelos Pepe y Antonio, que tan buenos consejos me dieron, y que no hay día de caza o pesca que no me acuerde de ellos.
La primera patirroja de mi hermano Charly o las perdices imposibles que dejé pasar por lo largas que iban y que mi padre es capaz de bajarlas de la estratosfera haciendo que me quite el sombrero y dejándome con la boca abierta. 
Primer dia de caza de Lass.
Otro día que recuerdo con mucho cariño fue la primera vez que lleve a Lass (mi perro) al campo. Esperé a que el veterinario le pusiera la vacuna trivalente y con tres meses me le llevé a cazar. A mí, con que me aguantara el día cazando, me era más que suficiente, no le iba a exigir más porque era un cachorro de 3 meses...Yo lo único que quería es que se campeara y se familiarizase con las perdices, conejos etc... Pero el día dio mucho más de sí de lo que yo me podía imaginar. Para empezar salió el día malísimo, no paró de llover, el típico calabobos, pero el perro me aguantó toda la jornada y en ningún momento se vino a mí o se quedó atrás. Me cobró tres perdices: dos de ellas, fueron perdices que vi donde cayeron y estaban muertas, y que en este caso, lo que quería es que el perro cogiera el rastro y me las trajera. Y así fue. Pero con la tercera hizo un cobro que fue espectacular. Yo iba en punta por una ladera con bastante pendiente y por abajo el resto de la cuadrilla a la espera de que les entrara alguna patirroja. Los tiros aquí (Paredes de Escalona, provincia de Toledo) son preciosos, porque la perdiz vuela hacia el llano desde la ladera y bajan a toda leche y altas de narices. Total, que me salió una hacia atrás, larga, la doy en los dos tiros y se me va con las patas colgando, y antes de perderla de vista por culpa del desnivel veo que hace la torre como a 500 metros. Llamo al perro y me dirijo en la dirección en la que la he visto caer pero sin muchas esperanzas de encontrarla, tanto por la inexperiencia del perro como por no haberla podido ubicar en el sitio que cayó ya que solamente cogí de referencia una encina seca. Me acerqué a toda prisa a la zona y empecé a buscar. Tras 15 minutos buscando los dos sin éxito, ya casi dado por vencido, me senté en una piedra a fumarme un cigarrito mientras Lass seguía buscando... De repente el perro se metió en un zarzal, se quedó quieto dentro de él y empezó a medio ladrar - medio lloriquear, y pensé: ya se ha quedado atrancado en el zarzal, ahora me toca sacarle. Y a la que me acercaba salió con la perdiz del zarzal llevándola de un ala porque no le entraba al pobre en la boca. Me fui corriendo a por él, me arrodillé, le abracé y me le comí a besos. Os prometo que me emocioné mucho y mi padre me dijo: “si te ha hecho eso con 3 meses y el primer día que le llevas a cazar, no te quiero decir nada cuando tenga 3 o 4 años”. Ahora tiene 2 y sigue apuntando muy buenas maneras (también hay que decir que tiene un buen maestro que es Zar, el perdiguero de mi padre). Ese día, después del cobro, estaba tan contento y con tan buen sabor de boca, que no quise cazar más y le dejé la escopeta a mi hermano para que siguiera cazando él.
Y como este tengo mil recuerdos que ya iré contando por aquí.

Lass de muestra.
Zar.











A los cazadores os deseo una buena temporada 2011-2012 y que vayáis contando también vuestras vivencias, cómo va la temporada etc... Y a los que no sois cazadores pero que disfrutáis del campo y la naturaleza, espero que os haya gustado la entrada de esta semana y que os haya ayudado a entender un poco mejor este mundo tan bonito.